jueves, 28 de junio de 2012

Descubrir al triatleta

¿Cómo saber si una persona que acabas de conocer es triatleta? Por la conversación que tiene, la  mirada, los gestos, las acciones… Pongo unos cuantos trucos para descubrirlos:
En temas de expresiones:
-          Cuando hay que seguir a unas chicas: “a rueda con ellas”.
-          Para ir a la entrada de algún sitio: “Vamos a las olas”
-          Para ir a tomar algo a un bar: “Vamos al avituallamiento”
-          Cuando se va a trabajar/luchar fuerte: “Voy a ir a piñón fijo”
-          Cuando algo no funciona bien: “Están subiendo rampas”
-          Cuando hay tráfico o muchedumbre: “Hemos llegado a la boya”
-          Cuando algo se pone complicado: “Se me está haciendo duro este puerto”
-          Cuando falta poco para finalizar algo: “Sprint final”
-          Cuando algo se va al garete: “Pinchazo”
-          Situación difícil pero posible de arreglar: “Vamos a cambiar la cámara lo más rápido posible”
-          Cuando alguien se hace cargo de algo: “Tú lideras el pelotón”
-          Cuando te enamoras: “ He subido de pulsaciones”
-          Cuando cambias algo: “He llegado a la transición”
-          Cuando las cosas van bien: “Estoy en forma”
-          Al típico aprovechado: “Está todo el día chupando ruedas”
Curiosidades
-          Si lo ofreces un vaso de agua e instintivamente se lo tira por la cabeza.
-          Cuando mezclan el wiskie/Vodka… con agua isotónica
-          Días de resaca no tienen una botella de agua en la cómoda de su cama, sino la Kamel Back.
-          Si suena el teléfono se cronometran haber cuanto tardan en cogerlo
-          Se miden las pulsaciones en sus actos sexuales
-          Al conducir se suelen arrimar mucho al conductor de delante para aprovechar el rebufo.
-          Al adelantar no utilizan intermitentes, sacan la cabeza por la venta y gritan “¡Cuidado derecha!”
-          De repente te los encuentras con una scoopy por una trialera
-          La cerradura de su casa se abre con una llave allen específica
Manera de vestir:
-          Suelen llevar una visera
-          Gafas de sol donde el cristal parece un arcoíris
-          Chancletas en verano, bambas en invierno
-          Camisetas de propaganda y con reflectantes
-          Pantalones tejanos en invierno, cortos de deporte en verano (casi nunca chándal largo).
-          Relojes que miden medio palmo
-          chaquetas impermeables, transpirables y con fluorescentes.

lunes, 25 de junio de 2012

Triatlón Cadaqués

Disparo inicial, salen las mujeres, al minuto nos toca a nosotros. Una distribución un poco curiosa, suele ser al revés.  Antes de llegar a la mitad de la carrera, pasamos por encima del grupo femenino (Exceptuando siempre la típica crack).
El agua no me pone muchos problemas, pero al ser 750 metros, los hago de manera explosiva y no los disfruto demasiado. Salgo entre las treinta primeras posiciones.
La transición bastante rápida, no pierdo nada de tiempo. Sobre las ruedas empiezo a adelantar a ciclistas en la primera cuesta. Estoy haciendo un buen papel con mi máquina. Algunos trozos de subida me veo obligado a bajarme de la bici al ser un recorrido demasiado técnico (Empezaré a entrenar mucho en estos recorridos).
El fuerte calor y la falta de agua (pésima dosificación, me pasa algo parecido a la película “127 horas”) me deshidratan completamente, aunque de piernas y pulsaciones voy controlado bajo mucho el ritmo. Por suerte, en un punto de control me ofrecen agua (cuando no se podía) y me hidrato algo. En ese momento me pasa EC, increíble, estamos hablando de las 17 primeras posiciones.
Nunca me ha salido bien la bici de montaña, siempre me pasa algo. A pesar del buen estado mecánico de mi bici, los neumáticos especiales y la rueda fina, el monte vuelve a fastidiarme, no entiendo porque me odia tanto, será porque de pequeño me divertía rompiendo árboles y arbustos con algún objeto contundente.
Bajo la parte  más técnico de la carrera bastante bien, pero… da casi hasta vergüenza decirlo… Me pierdo, y no me pierdo por un camino ajeno a la carrera, sino por el mismo camino. ¿¿Cómo?? Sí sí, así de absurdo,  a un quilómetro de meta me desvío y vuelvo a iniciar el recorrido de montaña.
En mi defensa he de decir que seguía a un ciclista. A los 5 quilómetros se para delante de mí el otro despistado y me dice: “¿No hemos pasado ya por aquí?”. Miro a mi alrededor, bajo la cabeza y me planteo coger la bici y mandarla a tomar por c…o (perdón).  Al cabo de nada llegan unos 5 ciclistas más que se habían perdido, damos media vuelta y vamos a retomar el camino correcto.
Mientras volvía, se me separa la rueda de la bici (tiene tela que me pase eso), se me atasca el cambio de marchas con unas ramas…  Llego a la segunda transición con ganas de petar todas las bicis (típico impulso), es broma, nunca haría algo así, pero tenía ganas.
Hago los cinco quilómetros a pie a un buen ritmo pero muy desanimado, sin muchas ganas de hacerlo bien.  Llego entre los 90 primeros (y entre los 60 últimos).
Felicitar a Eugenio Canals y Fernando Conde que quedan entre en grandes posiciones (15 y 23 respectivamente). Cómo miman a sus bicis.
Dani Juncadella, un pez bajo el agua y una bestia sobre las ruedas… Va en 5ª posición, pero peta la rueda dos veces, es de los míos.
No olvidarme de Nacho Bañares que logra hacer la parte de ciclismo con una especie de metal pesado. Grande.
Por último felicitar a la organización “Moove Sport”, que siendo su primer triatlón consigue mezclar  deporte y ambiente a la perfección.
Salud y Kilómetros.

viernes, 15 de junio de 2012

Señales al cielo

La entrada de hoy, e suna entrada para replantearse las cosas. Voy a procurar de exponer los casos dentro del mundo del deporte más emotivos y desgraciadamente, dramáticos: 
-Lance Armstrong, una auténtica bestia deportiva: con muy poca edad empieza acumulando grandes méritos en la natación, no contento con su infancia se proclama campeón nacional de triatlones de corta distancia, posteriormente crea una vida (venciendo al cáncer) sobre las ruedas con 7 tours de Francia seguidos y aún hoy en día sigue dejándonos con la boca entreabierta siendo campeón mundial de triatlones de larga distancia (medio-IronMan).  A este paso cuando cumpla  60 años acabará jugando la final del mundial de fútbol…
Un ejemplo de lucha como los que no hay, si alguien le echa un vistazo a su carrera deportiva se le ponen los pelos de punta.
En el Tour de Francia de 1995, su compañero Fabio Casartelli falleció en una terrible e indeseada caída en una de las etapas. Armstrong no se olvidó de él en la meta. Dejo el video, ¡INCREIBLE!:


-RCD Español: Jarque, ex-capitán periquito, querido por su juego y por su persona fallece a los 26 años por una asistolia.
Ni la afición, ni el RCDEspañol, ni ningún otro equipo se olvidaron ni olvidarán nunca del eterno Dani Jarque:

Muchas veces han marcado jugadores del Español y han celebrado el gol con Dani Jarque, que siempre estará en el campo.
-Xavi Tondo:
Gran ciclista del equipo de Movistar fallece por un accidente en granada.
El objetivo de la última etapa, es ganar por su compañero. Basilio Quillirenca, logró ganar esa etapa. Su compañero, desde el cielo vio como el equipo le dedicaba la victoria.
Adjunto gran video, a partir del minuto 9:


-Iñaqui Ochoa:
Esta entrada, la empecé a escribir hace un tiempo, y la he retomado al recordar el caso más bonito de toda la historia deportiva:
Lo que adjunto a continuación es algo increíble, algo heroico. Una historia que deja florecer los valores más importantes de esta vida.
No es necesario escribir sobre este, con ver el video es suficiente:
“En esta sociedad no estamos preparados para la muerte, no estamos preparados, la muerte es lo que rompe radicalmente nuestro confort, nuestra seguridad, es la vida, la vida sin la muerte, no tiene sentido.”
“Realmente los padres que queremos es que nuestros hijos sean felices, no que sean abogados,  y el riesgo está en el Himalaya, por supuesto, pero también está en vivir.”
“La vida hay que vivirla, si tienes un sueño persíguelo.”
“El mayor riesgo es no ser feliz, y no tirar para donde no quieres tirar y no ser feliz.”

Ver continuacioens

De verdad, me ha dejado atónito esta historia. Como dejan claro que ante todo, incluso ante la vida, viene la valentía, el valor, la lealtad, la amistad y los principios de uno mismo.
Salud y Kilómetros.

lunes, 11 de junio de 2012

10 km de Santander

“Corre para disfrutar” me decía a mi mismo para evadir los nervios. Faltaban 30 minutos para la salida, 10 km a pie por las calles de Santander. Podría haber optado por la carrera de 5 km, pero al final me decanté por la larga.  Los corredores de las dos distancias salían a la vez y por el mismo recorrido, sólo que unos daban la vuelta antes.
A mi derecha Abel Anton (ex-campeón europeo de 10km) y a mi izquierda Dani Sordo (Corredor de rally). Tiene gracia compartir metros con tan grandes deportistas.
En la línea de salida decidí que iba a arriesgarme en la carrera, es decir, iba a apretar fuerte al principio asumiendo el riesgo de desfondarme. Veremos que tal me funciona.
Disparo de salida, me auto convenzo de que soy bueno y me coloco en primera posición. Nunca había aguantado tanto rato primero en una carrera de cierto nombre, estaba  justo detrás de las motos que aguantan las cámaras de televisión (no os imaginéis a TVE ni ningún canal con cierta importancia), es una sensación interesante correr y observar unas cámaras que te están gravando a ti. Al no estar preparado a correr con “tanto protagonismo” hacía el canelo: Sonreía a la cámara, hacía gestos de lucha...  La gente debería pensar que soy tonto.
Cojo un buen ritmo y lo mantengo. Escucho detrás que varios corredores me pisan los talones.
“Probablemente estén compitiendo en 5 km, no te preocupes”, no es así. Curiosamente las 6 primeras posiciones corrían la distancia larga.
“Qué lástima, llego a correr la corta y la ganaba seguro” Estoy corriendo la de diez, por tanto me he de olvidar completamente de la corta.
A los 3 km un grupo de tres corredores se me escapa y me quedo sólo con la cuarta posición. No puedo quedarme allí, es la peor de todas. Justo en la frontera del pódium, sin embargo, de vez en cuando alguna moto se detiene un rato para gravarme, sigo haciendo el canelo.
A la vuelta de los 5 km veo a los corredores que están en posiciones anteriores a la mía (todos menos 3). Algunos me animan, y yo a ellos. Siempre que he visto a las primeras posiciones cuando daban la vuelta al recorrido les veía como si fueran sobrehumanos. Ahora me tocaba a mí coger ese papel (lógicamente hablamos de una carrera no-profesional).
Aumento el ritmo para atrapar a los tres mosqueteros, pero cada vez que levanto la cabeza los veo más  y más lejos, hasta que los pierdo de vista.
No los puedo pillar, sólo me queda luchar por mantener mi posición, y no es fácil, tengo detrás dos corredores que me siguen de cerca y por mucho que suba el ritmo no me los saco de encima.
Kilómetro 7,5. Estoy hecho trizas, las piernas ya nos son capaces de subir ritmo, y eso es malo, como llegue a los 500 últimos metros así, los de atrás esprintarán y me adelantarán. Pero si bajo el ritmo para reservar algo de fuerzas me adelantarán antes. Difícil decisión.
Sigo con un ritmo fuerte y dejo la última jugada para la última recta. Ya sacaré algo.
Kilómetro 9,5. Sigo cuarto, pero escucho las zancadas del quinto y el sexto que entre ellos se fuerzan para ganarme distancia.
Bajo la bandera española más grande que he visto en mi vida ondeando a pocos metros de la furia del mar me alimento de rabia, última dosis, consigo acelerar mis piernas esos últimos 500 metros. Madre mía, que duros. Han sido más fácil los 9500 metros que estos últimos 500.
Llego a meta en cuarta posición. Me abrazo con el quinto y el sexto y les felicito por su carrera. (No se le ve muy de acuerdo).
Me hidrato, como algo de fruta y me vuelvo hacia casa a despegar de la cama a los cuatro pánfilos.
No logro salir de Santander con copa en mano y con mi nombre en los periódicos regionales, pero estoy muy contento de mi resultado. He luchado duro, y he llegado a meta en una buena posición.
Posición: 4º de 700 atletas
Salud y km.
Adjunto el video de la salida, no se me puede apreciar:

miércoles, 6 de junio de 2012

Huir en vez de luchar

Qué fácil  es engañarse a uno mismo, hasta el más listo lo consigue. Incluso a veces, nos esforzamos para conseguirlo sabiendo que no es la opción óptima. Situaciones dónde se escuchan frases como:
“Ya he estudiado toda la mañana y me ha cundido, si mañana le dedico… Esta tarde puedo salir”
“Este examen me compensa dejarlo para setiembre, por tanto, ¡ya he acabado!”
“Tío, da igual, si tampoco me gustaba”
Y la clásica de las clásicas, la más escuchada:
“Creo que al final farrearé, si mañana estudio… valeeee, hoy se lía”
  Los pasos son sencillos:
1.       Plantearse la opción alternativa (normalmente más entretenida).
2.       Cambiar el planning completamente para compensar esas horas perdidas ( que nunca se consigue)
3.       Tranquilizarte de conciencia (2 copas es un buen remedio)
4.       Efectuar la acción
Posteriormente, pensándolo en frío, te das cuenta que esa opción es la causante de que el agua te llegue hasta las orejas.
Levantarse a primera hora de la mañana, tener que prescindir de él apalanque post comida, obligarse a no ver un partido de segunda división (son los mejores, porque aparte de ver fútbol, da una sensación de mayor apalanque y sin sufrirlo)… Y el más duro: Dejar de lado la cerveza fría con una buena discusión Barça – Madrid, Messi – CR7 o la de veces que los periquitos han robado ligas al FCB. Es difícil, muy pero que muy difícil renunciar a estas cosas.
Las dos últimas semanas no he hecho absolutamente nada (exceptuando algo de fútbol). Ahora que me propongo volver a las andadas, me doy cuenta que las escusas que me autoimponía eran penosas.
“No voy a coger la bici a mi hermano…” Si es que en realidad me da igual.
 “Es bueno salir de fiesta hoy para liberar tensiones” Salir un rato seguro que sí, pero llegar a las 6 de la matina a casa… eso es otra cosa.
“Hoy también”
“Hoy plan tranquilo… va una más… una rato de discoteca….”
Es como dejar de fumar, escusas, aplazamientos, renuncias…
Pero hay un truco, y lo dice un ex-fumador, el truco es evadir la cabeza de pensamientos absurdos.
Llevo un año sin fumar, y si me pongo a pensar por dos segundos que era una calada de tabaco, es decir, si visualizo el proceso: comprar el tabaco, abrir el paquete, sacar el primer cigarro, darle golpes contra la mesa, encenderlo, inhalar el humo, observar el papel quemando, desprenderse del humo, intentar hacer círculos, tirar la ceniza… ¡Me dan tantas ganas de fumar como el primer día que lo dejé!, sin embargo, se me hace muy fácil el no fumar aunque me tiren el humo a la cara, porque he aprendido a evadir el pensamiento, a ni si quiera plantearme la alternativa o la opción.
Allí está el truco, hoy lo he intentado: He llegado a casa, he cogido la bici y sin pensar en absolutamente nada he salido. No tiene más.
No hay que darle opción al autoengaño, ni si quiera hay que dejarle que te muestre sus alternativas. ¡Son malas!
Voy a poner un último ejemplo que todo el mundo se sentirá identificado:
Clásico copeo: hay risas, copas, anécdotas… se está bien. Es muy difícil salir de allí, la única manera es levantarse, despedirse y cruzar la puerta sin pensar en nada. Una vez as cruzada la puerta, ya está todo hecho.
-          Tío quédate un poco más que ahora…
-          Vete a tomar por…- Y punto, te piras.
A lo de siempre: Cuando tu cuerpo lleva 4km a nado, 180 km a ruedas y 30 km corriendo… o aprendes a evadir los pensamientos… o no sigues ni dos metros más. Lo mismo pasa con distancias veinte veces más cortas, con el gimnasio, con el básquet, futbol… Con todo.
Así que en vez de plantarle dos cojones (para los hombres) o algo de valor (para las chicas), simplemente, ni lo pienses.
Salud y Kilómetros.

viernes, 1 de junio de 2012

Las oposiciones de Hawai

Correr el IronMan de Hawai, no es correr un IronMan cualquiera. No tengo ni idea de que se trata, y ojalá algún día lo sepa.
Inscribirse en un IronMan es muy fácil, cuatro clics a tiempo y un recorte a la VISA, no tiene más. Pero el de Hawai, por muchos clicks que se hagan y mucho dinero que gastes… Está difícil.
El 85% de las plazas están reservadas para los americanos, ya sean gordos, viejos… Da igual. Pero el otro 15% se lo ha de repartir el resto del mundo. Creo que hay una pequeña parte por sorteo, pero es mínima.
¿Cómo entrar dentro de ese 15%? Pues clasificándote, haciendo los mejores tiempos. Has de estar por debajo de las diez horas más o menos. ¡Eso es buen tiempo!, HE DE RECORTAR TRES HORAS.
Adjunto comentarios de grandes triatletas:
“Hay triatletas que llevan años y años entrenando y siguen sin oler Hawài”
“Ir a al campeonato Mundial de Hawái es como pasar de jugar en un partido cualquiera de la liga a jugar la final del Mundial”
“He sido Finisher de muchos IronMans, pero sólo he derramado lágrimas en Kona (Hawái)”
“Las mejores horas que he gastado en mi vida, han sido, observando a triatletas llegar al final del IronMan”
Me deja atónito esta frase,  no lo dice el corredor, sino una triatleta que observaba la llegada. El público se vuelca en los corredores como la afición por un equipo.
“La meta es cómo una película, pero hecha realidad”
¿Pica el gusanillo de saber qué es esto de IronMan Hawài? Empiezo a utilizar la enciclopedia YouTube.


Increíble mirar las caras de los corredores.
Cuando un IronMan llega, el público entero grita: “¡¡ You are an IronMan!!”.
Son horas y horas luchando por un objetivo, derramando sudor, castigando a los músculos, a tu cabeza… Es una guerra sicológica y física bestial. Y de repente, llegas al final, se ha acabado todo el dolor… Y tu recompensa son esas miles de voces apoyándote, animándote, valorando tu trabajo.
Los pensamientos durante la carrera son en más de un 80% referentes a la llegada, a que es lo que sentirás, quien habrá, que harás… Y después de estar persiguiendo con la cabeza y con el cuerpo durante horas… Lo consigues.

Y un último grito en meta deja escapar a la bestia que apuñalaba a la autoestima continuamente. Bestia que te susurra metro a metro: “Déjalo, no lo conseguirás”. De repente entre gritos de ánimos y suspiros… Desaparece. Te sientes libre, y descubres que puedes con lo que quieras. El “I can’t” se a desprendido de los últimos dos caracteres… I CAN:
Hawai… Juro escribir algún día por experiencia propia que es.
Salud y kilómetros.

lunes, 21 de mayo de 2012

Ajramistas Vs Antiajramistas

Dentro del mundo triatleta, existe una variante que es el Ultrafondo. El ultrafondista suele competir contra sí mismo, las preguntas que se formula es: ¿Cuántos quilómetros puedo aguantar?, ¿Qué nuevo reto me puedo plantear?... O la famosa pregunta ¿Where is the limit?
Esta última pregunta es una de las frases de Josef Ajram, triatleta más bien ultrafondista patrocinado por RedBull.
Josef, se encuentra en una situación  como las que ha vivido Raúl González Blanco (ex-jugador del Real Madrid y de la selección Española), que tuvo que ser el motivo de una batalla entre Raulistas y Antiraulistas.
Dado los comentarios que empiezo a ver por Facebook y Twitter, se ve claramente que el triatleta está en medio de una batalla: Ajramistas Vs Antiajramistas (cuatro gatos).
Antes de exponer los argumentos de cada bando, sería bueno definir a Josef Ajram.
Después de haberme leído su libro “¿Where is the limit?” y de seguirle varios meses vía internet, comentaré brevemente quien es Josef Ajram:
Josef: Triatleta y Day-trader (compra-venta de valores a muy corto plazo). Me enfocaré en su parte como deportista.
Empezó a acumular méritos deportivos a partir del 2006 con una segunda plaza en la Titan Dessert (Una de las competiciones ciclistas más dura) tercera posición española en el maratón des sables (Una de las competiciones más duras de running), varios IronMans…
Entre 2007 y 2008 su carrera deportiva dio un vuelco al ser el primer español en completar el UltraMan (10km nado, 440km bike, 84km running). El informe Robinson nos pudo sacar un buen reportaje de la competición:

Josef ha completado muchísimas otras carreras de Ultrafondo (como el Epic Five, cinco IronMan en cinco días), dejo el currículum para quien se lo quiera leer con mayor detenimiento:
Se podría decir que Josef es uno de los triatletas que están de moda, es un gran deportista con su propio estilo. No sólo ha llevado el deporte físicamente, sino que ha creado un estilo de vida, ha creado una filosofía.
Josef, aunque sea un deportista excelente, no es el mejor. Unos cuantos le ganarán sobre las dos ruedas, bastantes le ganarán a pie y muchos lo vencerán a nado. Eso es lo que les hace apretar los dientes a los Antiajramistas, consideran que tiene una fama no merecida. Consideran que el ultrafondista no se merece entrar dentro de la élite.
Los Ajramistas, en cambio, no le valoran como deportista exclusivamente, sino por la filosofía que predica, por cómo vive el deporte y como lo expone al resto.
Se podría decir, que Josef es un triatleta que se ha puesto de moda, y eso implica que mucha gente empiece a practicar este deporte que tanto ha crecido los últimos años. Otros en cambio, se vean frustrados al ver que no están en el mismo “status” siendo también grandes deportistas. Les faltará más coraje.
Las conclusiones son obvias, la envidia puede ser buena en ocasiones: cuando uno se calla e intenta progresar para apartarla de su vista. Pero puede ser horrible en otras, como es el caso de los Antiajramistas que critican continuamente al triatleta.
Me hace gracia que algunos se burlen de que Josef no lograra acabar Seven Islands (7 IronMans en 7 días). Está mal burlarse de la gente, no cabe duda, pero entiendo que se haga continuamente. Lo entiendo (Y NO LO COMPARTO) siempre y cuando el que se burla sea superior al que es burlado. Y en este caso, se burlan aquellos que ni se habían imaginado semejante reto. Eso sí que tiene gracia.
Por tanto, voy a pedir a aquellos que tanto critican y envidian al triatleta, que consigan finalizar sus retos. Y luego… que se burlen.
Salud y kilómetros.

viernes, 18 de mayo de 2012

IronMan: más allá del entreno.

¿Cómo entrenar un IronMan? No es una pregunta que se pueda contestar objetivamente. Cada uno tiene su entreno y su manera de vivirlo. Pero de todas formas existen unas pautas comunes que hay que seguir.
En primer lugar es importante tenerle mucho respeto y miedo a esta competición. No tiene absolutamente nada que ver con un triatlón olímpico.  Puedes acabar en plenas condiciones un triatlón, incluso un doble olímpico/medio IronMan y llegar al IronMan y desfondarte.
Dicen que el fondista se hace y el velocista se nace, por tanto, cumplir o no con el reto es un tema de horas y sacrificio.
Para completar un IronMan no sólo hay que llevar entrenos muy constantes y exigentes, se trata de cambiar el estilo de vida. Es como sacarte una novia de esas que está todo el rato braseando pero sin embargo la quieres con locura.
Uno se ha de gravar a fuego esa palabra y desearla con mucha fuerza, es la única manera de aguantar los entrenos. La parte psicológica de todo esto me atrevería a decir que es la mitad del entreno. Pero hay un problema, es como la droga, y puedes acabar completamente obsesionado, esto es totalmente cierto.
Haz un blog de tus entrenos, ves mirando videos, conoce gente de este mundo… Acostúmbrate a tener en tu vida todo esto. Pero reitero que hay que tener cuidado, vicia mucho.
En primer lugar has de conocerlo, has de saber de qué distancias se están hablando. Poca gente ha hecho alguna vez en su vida cualquiera de las tres distancias por completo.
Puedes nadar 1,5 km sin problemas y ahogarte en el segundo, puedes pedalear 120km de bici bastante bien y que en el 125 Km se te suba un isquio y puedes correr 30 km sin muchos problemas y que en el 31 se te suba el gemelo.
Así que más que explicar un entreno pautado comentaré unos cuantos trucos muy importantes:
1.       Los entrenos han de ser siempre progresivos. No vale pegarse una primera semana al estilo Rocky Balboa y luego estar dos semanas de recuperación.
Pasa mucho, gente que empieza tan motivada que hace entrenos bestiales una semana y caen en lesión, enfermedad… Hay que conocerse poco a poco.

2.       Nunca debes hacer un entreno que te deje seco, siempre has de guardar energías para el próximo.

3.       Si algún día ves indicio de lesión, déjalo ipso-facto y descansa un par de días. Este ha sido uno de mis mayores errores, el querer forzar y perder semanas de entreno.

4.       Rara vez la que combines ciclismo y carrera a pie un mismo día. Es bueno que lo pruebes para acostumbrar, pero no ocasionalmente.

5.       La parte de nado sí que la puedes combinar con todo. Y aquí puedes nadar las distancias que quieras y al ritmo que quieras. Es muy difícil lesionarse.

6.       ¡Cuidado con el maratón! no hagas muchos en un año. Son crímenes contra las rodillas, hay que controlarlos, corre medios y de vez en cuando sube a 30 km.

7.       Salidas en bici has de tomarlas como costumbre los fin de semanas, largarte horas y horas sólo o acompañado (Cada uno lo que quiera). Es básico siempre disfrutar la bici, si no, esto se hace insufrible. (No digo que no haya que darse caña).
8.       Has de comer muchísimo hidrato de carbono. Muchísimo. Es lo más básico del entreno.
9.       En salidas duras de bici, prueba alimentos, geles, isotónicos… Que el cuerpo se acostumbre a alimentos energéticos. Yo en el IronMan al final me dolía más la barriga que las piernas al no estar acostumbrado a digerir estos alimentos.

10.   Salir de noche alguna vez… Yo personalmente lo aconsejo, como he dicho al principio, esto es una droga. Hay que buscar puntos de evasión. Sal alguna vez (contadas) y pásatelo bien. Va bien para aguantar los entrenos (yo los entrenos más duros han sido pre-farra, con las ganas de salir te das una caña inhumana).

11.   Tabaco, Marihuana… Una calada… Y estás fuera.
Cada cuerpo tiene un entreno distinto, hay que ir conociéndose poco a poco.
Salud y Km

martes, 15 de mayo de 2012

IronCat 2: Sufrimiento pasajero, Victoria eterna.

(Leer entrada anterior)

“¡¡¡¡VAAAAA, UN POCO MÁS!!!!”
Quedan unos 14 km, me desmoralizo completamente, ni el público ni mi familia es capaz de levantarme el ánimo. Me paro por completo y apoyo los codos sobre las rodillas, una situación de película “Rocky”, escucho el silencio y empiezo a recordar todo el esfuerzo por el que he tenido que pasar para llegar hasta allí.
“Y yo ahora ¿Cómo le explico a mis amigos que han confiado tanto en mí que no puedo lograrlo? ¿Qué me rendí en el campo de batalla?”
“Por Dios, haz lo que sea”
Las piernas están tan agarrotadas que no permiten el movimiento normal, los pies ni los siento, la espalda quemada por el sol… La situación es crónica. La impotencia empieza a invadirme, ya no tengo recursos.
Algunos me preguntan si quiero asistencia médica. Suspiro con fuerza.
“Yo acabo esto lo acabo aunque sea a cuatro patas”
Miro hacia los lados, me mira la gente, algunos callados y otros gritándome, yo sigo en mi silencio. Las piernas me gritan que no, pero el alma me ordena que sí… Saco lo poco que me queda, levanto mi cuerpo junto con mi hermano y a correr, si caigo… Caeré sabiendo que soy un guerrero.
La gente de la calle y de los balcones se levanta y empiezan a gritar, pitidos, aplausos, ánimos, bubucelas…
“Vamos Campeón. Vamos que ya es tuyo”
Me recorre otro escalofrío por el cuerpo y con ojos lagrimados sigo en mi lucha. La emoción me resucita.

Quilómetro a quilómetro, paso a paso, voy ganando distancia. En esos momentos cien metros más o  cien metros menos me importaban mucho, sufría cada metro.
A pocos metros de meta, mi hermano sigue a mi lado, no me ha dejado ni un solo momento, ha estado allí.
Cruzo el control y con los brazos levantados me digo:
“Felicidades. Eres IronMan”

Una sola brazada, una sola pedaleada y una sola zancada resultan ser insignificantes para lograr el IronMan. Pero a la vez son necesarias. Y cuando se suman cada una de esas insignificantes acciones repetidas veces, se logra el reto.
Detrás de este triunfo ha habido millones de pedaleadas, zancadas y brazadas, miles de quilómetros, cientos de horas, momentos de dolor, de desesperación, de desmoralización… Ha habido un enorme esfuerzo.
Entonces, ¿vale la pena? es la pregunta que más me he repetido durante los últimos meses. Y sobre todo durante la competición.
 Es un triunfo que lo tendré de por vida en mi interior. Que estará siempre allí, es imposible que se vaya, pase lo que pase. Todo el dolor se amortiza un segundo después de cruzar la meta. Por tanto: Sin duda alguna, ha valido la pena.
He de dar las gracias a todos los que me han apoyado, en la carrera tuve tiempo de recordar cada palabra de apoyo de mis amigos y familiares. Y era eso lo que me hacía levantar cabeza.
De verdad y sin ser falso humilde. No lo hubiese conseguido sin esa ayuda. Gracias.


Tiempos (transiciones incluidas):
Natación: 01:16:40
Ciclismo: 06:26:02
Maratón: 05:16:18
Total: 12:58
Posición total: 119 de 172
Posición sub-23: segundo (i último)

lunes, 14 de mayo de 2012

IronCat 1: Las caras de la moneda

Es mi momento, estoy ya en el banco triatleta, voy a canjear horas de sacrificio y entreno por algo… Algo que promete ser muy grande, pero no sé muy bien que es.
Pum¡… Empieza la carrera: ovaciones, aplausos, algún flash… No lo sé, no me interesa. Miro al suelo, cierro dientes con fuerza y me digo a mi mismo:
 “¡Calma, Cabeza y Coraje!”.  
Entro al agua el último, prefiero contar los que adelanto que los que me adelantan, psicológicamente me servirá.
El mar se ha levantado tranquilo, plano como un papel y permite al sol que le haga brillar. Increíble, como disfruto, cada vez que saco la cabeza para respirar las vistas me roban una sonrisa.
“Qué pasada, que bien me siento”
A medida que pasa el tiempo voy incrementando mi ritmo, muevo el agua con más fuerza, mejoro mi técnica (incluso llego a sacar la cabeza a ambos lados por tiempos de seis), me refuerzo psicológicamente... Todo va según lo planeado.
Completo las tres vueltas muy bien: Poco cansado, casi nada de heridas y una temperatura ideal. La primera vez que el mar me echa una mano.
Salgo del agua y veo a mi hermano que está en primera fila dándome apoyos. Sonriente y tranquilo me voy a por la máquina.

Transición tranquila: Me impregno de crema solar, me disfrazo de ciclista y a pedalear.


180 Km por delante, 6 vueltas de 30 Km. ¡Qué poco miedo les tengo! ¡Qué poco respeto!, gran error, al IronMan no se le puede subestimar.
El recorrido en general todo plano, se trata de una ida-vuelta por la misma carretera con un punto de control en cada esquina donde se ofrecen alimentos, líquidos... Típico avituallamiento.

En uno de ellos se encuentran mis padres y mi hermano que me van suministrando los alimentos que solicito: Plátanos, Barritas normales, isotónicas, geles energéticos… Pero lo más importante son los aplausos y ánimos de mi familia y la gente, básico para levantar cabeza. No lo valoraré hasta la tercera vuelta.


Las dos primeras vueltas las hago a muy buen ritmo, excesivo, realizo muchos adelantamientos y no soy adelantado prácticamente por nadie, no castigo mucho a las piernas. Hasta ahora todo esto ha sido coser y cantar.
Tercera vuelta, no bajo el ritmo, sin embargo un cuádriceps se me queja mucho, el derecho.
“¡¡Serás cabrón, si el izquierdo se calla tu también!!”
Completo la vuelta con problemas, la ida al primer punto de control es durísima, el viento es insistente y picante. En cambio la vuelta es perfecta, el viento se alía con el ciclista.
Cuarta y quinta vuelta se hacen extremadamente duras, insoportables: Empiezo a recibir fuertes golpes psicológicos, el cuádriceps izquierdo se une a las quejas de su hermano, Planta del pie dolorida, calor mareante, los hombros ya destrozados prueban todas las posiciones posibles para reducir el dolor ( en acople, normal, cuernos por abajo, sin manos, agarrando los apoya brazos…). Vueltas durísimas.
“He ido demasiado fuerte las primeras vueltas. Jorge, eres un avaricioso de mierda”
La ida de la quinta vuelta estoy tan desgastado psicológicamente que apoyo la cabeza sobre los acoples de la bici y rompo a llorar como si fuera un niño pequeño.
“Me falta aún lo peor y no puedo más… No lo conseguiré”
Sexta y última vuelta. He de liberar mi cabeza de pensamientos, me están tumbando. Empiezo a pensar en cosas, pero todo el rato aparece el dolor y el cansancio, aparece aquella parte de la cabeza que algunos llaman “prudencia”. Yo lo llamo “maricona”.

“Déjalo, te presentas a otro más entrenado y lo completas con buen tiempo”
“¿Por qué no te vas a dar una vuelta por las tierras estas y me dejas a mí en paz?”
Me pongo a rezar el rosario. Ave marías y pedaleadas, padrenuestros y pedaleadas… Acabo la última vuelta ya sin quererlo. Ya sólo me queda un maratón, sólo 6 vueltas de 7 quilómetros.
¡¡¡¡¿¿¿¿Sólo????!!!!
Los primeros diez quilómetros los hago a un ritmo increíble. Las piernas me funcionan bien y lo aprovecho. Adelanto a la gente como si estuvieran parados, incluso adelanto al líder de la carrera (me sacaba unas tres o cuatro vueltas).
“Vale, la bestia a despertado, preparaos todos para ser humillados”
Quilómetro 15: Crack¡ ahora es el gemelo derecho, me dice que el ya lo deja, que se va a dormir.
“¡E! ¡E! ¡E! Tranquilo, ya bajo el ritmo”
“Que no, que yo paro”
“Vale, vale, pues vamos a caminar un rato”
Mi nivel físico está destrozado, pero el sicológico está peor, me voy a dar por vencido, contra la lesión hay poco que hacer. Miro a mi madre que me apoya, me entran ganas de llorar otra vez.
“No puedo mamá, estoy fuera”
Me pongo a caminar un rato más, a cojear. Paso por el punto de control de meta, la gente al verme en tales situaciones me anima a otro nivel. Gritos, aplausos, gestos bruscos… Increíble, un escalofrío me recorre el cuerpo y noto como se me suben los ánimos, dosis psicológicas imprescindibles.
Empiezo a correr como puedo, un nuevo estilo, Zombierunning. El pie izquierdo lo apoyo torcido para no notar tanto el dolor.
Empieza lo más duro por lo que he pasado en toda mi vida… Me quedan unos 20 Km corriendo y no puedo casi ni caminar… Me da igual mi posición, mis tiempos, mis pulsaciones… Me da igual si voy último… Creo que lo voy a dejar en nada…




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